domingo, 19 de febrero de 2012

IBÁÑEZ APRENDIÓ LA LECCIÓN. EXTRA DE CARNAVAL

Sí, la lección de Rafael González. Según Julia Galán, esas portadas llenas de gente con las que nos obsequiaba Ibáñez eran sugerencia de Rafael González, el omnipotente director de la editorial Bruguera.

Aunque esta portada pertenece ya a los años ochenta, Ibáñez aprendió la lección y siguió deleitándonos con portadas espectaculares en las que, al margen del chiste central, multitud de detalles secundarios las adornaban. En este caso, más que detalles secundarios, todo forma parte de un mismo chiste, por otra parte nada original del autor. La idea de que Mortadelo aparezca en un recinto limitado espacialmente con un disfraz que, por sus dimensiones, acabará de atestarlo, la encontramos ya en historietas como la corta Hacer un extraordinario...¡Jo, menudo calvario! y en aventuras largas como El gran sarao (1989), como nos ha recordado recientemente Mortadelón en su blog.



En este caso, la escena se enriquece con el movimiento de que dota a la portada. Un suntuoso Mortadelo vestido de sultán, con un vestuario que es en sí una obra de arte, a lomos de un elefante delirante que, al ver a la Ofelia, no ha podido resistir el impulso de bailar con la que cree una congénere. El lugar central que ocupa esta imagen se ve enriquecido con el resto de los invitados a la fiesta, que, en planos secundarios, sufren los estragos de la ágil escena. Queremos dejar constancia del maravilloso sentido de la composición (nada ortodoxo) que Ibáñez refleja en esta portada: un elemento central que atrae la atención y una serie de elementos secundarios que giran en torno a este núcleo principal.

Además del personaje principal, es una gozada fijarse en los disfraces de los personajes secundarios. Así, vemos a Ofelia caracterizada como una delicada Caperucita Roja, que no por delicada deja de llevar en su cestita chorizos y morcillas. Filemón luce un elegante traje de marinero que le permite bailar con una atractiva muchacha. El Súper, por su parte, ha elegido convenientemente un disfraz de Demonio (toda una declaración de intenciones).  En el margen inferior derecho vemos al conejo Bacterio tapando con su barba el rostro de su acompañante femenina.

Tenemos, como pueden ver, todo un lujo de portada para estas fechas de Carnaval en la que se confirman las habilidades de Ibáñez como realizador de ilustraciones a toda página, absoluto maestro del impacto visual y de los códigos que llaman la atención de los lectores.